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¿Cómo puede la Meditación ayudar a tu organismo para que el Secuestro Amigdalino no te atrape demasiado?

Para empezar seamos conscientes de que con la práctica de la meditación el cerebro empieza a reorganizarse, produciendo cambios funcionales y anatómicos

Vamos a ver en este artículo cómo funciona a nivel neuroanatómico un secuestro amigdalino, así como las bases neuronales de una práctica de meditación, para que podamos observar como la experiencia de disociación (secuestro amigdalino) se puede apoyar en la práctica de la meditación continuada para que eso paulatinamente deje de suceder de manera tan inconsciente y automática

Disociación o Secuestro amigdalino

Nos encontramos delante de un estímulo estresante, algo que emocionalmente nos conecta con la sensación de amenaza o inseguridad, esto sucede porque el tálamo, que hace una clasificación preliminar de toda la información externa que llega, envía una parte a la amígdala (nuestro archivo histórico emocional) y otra se envía al neocortex (el cerebro pensante y racional).

En ese momento, y muy rápidamente, la amígdala percibe si hay alguna coincidencia de la experiencia actual con una experiencia pasada que por algún motivo haya sido traumática para nosotros, y si es así, disparará una respuesta que tenga que ver con aquello que sucedió en el pasado, relacionada con la sensación de amenaza y con la forma que aprendí a responder en ese momento, haciendo que se active nuestro mecanismo de defensa, el eje HPA.

Este eje HPA (Hipotalámico-Pituitario-Adrenal), es un ciclo de retroalimentación que incluye el hipotálamo y las glándulas pituitaria y adrenal, que activa todo un conjunto de síntomas fisiológicos que nos preparan para las situaciones críticas y tensas (la respiración, el aumento del latido cardíaco, mayor tensión muscular, …)

De esta forma, la amígdala secuestra la capacidad de que nuestro neocortex pueda realizar sus funciones, y en la medida que esto lo mantenemos en el tiempo, esta estructura en forma de almendra, se fortalece (todo lo que cultivamos en nuestro sistema nervioso crece, el sistema de amenaza a través de la amígdala también)

A nivel experiencial, seamos conscientes de que el cerebro emocional procesa la información mucho más rápido que el cerebro racional, forma parte de nuestro instinto de supervivencia, de forma que en caso de que la experiencia que vivimos sea un reflejo de otra que nos causó especial trauma o sensación negativa, impedirá la comunicación con la parte cognitiva.

Por este motivo, en estas ocasiones pensar de forma lógica es muy complicado, es importante que cuando nos pasé no nos juzguemos por ser incapaces de hacer algo en ese momento, hemos de esperar un poco, comprendernos y ser amables, volver a nuestros niveles basales, y observar qué sucedió para conocer nuestro organismo, desde el no juicio y la apertura

Bases neuronales de una Práctica de Meditación

Cuando estamos focalizados en nuestra respiración, la corteza frontal dorsolateral está en marcha (procesos ejecutivos y cognitivos superiores como la atención, memoria, aprendizaje, reorganización conductual)

Nos distraemos y otras muchas áreas se activan (parietal posterioinferior, corteza prefrontal media, cortex temporolateral…) básicamente las que tienen que ver con el diálogo interior, el contenido autobiográfico (ajetreo mental espontáneo)

Ahá! me dí cuenta de que me distraje, gracias a zonas como la ínsula (quien soy y cómo estoy) y corteza cingulada (emociones y percepción del cuerpo)

Y ahí recuerdo la tarea, poner mi atención en la respiración, gracias a la activación de la memoria (hipocampo, en el parietal inferior) y con ello puedo regresar a la activación de la corteza frontal dorsolateral (primer punto), coloco de nuevo mi foco en la respiración

Relación entre ambos procesos

Cuando estamos meditando cultivamos ser más conscientes de nuestras sensaciones fisiológicas y nuestras emociones (ínsula y corteza cingulada), y estamos engrosando nuestra capacidad de focalización en el momento presente

Gracias a este movimiento interno, nuestra amígdala deja de operar tan libremente, sino que se establecen más conexiones entre esta y el cortex prefrontal (hay más consciencia de lo que está sucediendo)

Con el tiempo, y cultivando esta conexión, se producen cambios anatómicos en la amígdala (se hace más pequeña) y a nivel experiencial, esto se traduce en que no tiene tanta fuerza para atraparte cuando un evento en potencial emocionalmente intenso para ti, aparezca en el contexto de tu vida

¿Quieres practicarlo?

Si te apetece ponerte en marcha, aquí tienes una meditación con la que puedes comenzar el viaje